La salvaguarda de la paz

Una de las cuestiones más comprometidas con respecto al Brexit es la famosa salvaguarda irlandesa o backstop. Con la eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea, ¿qué pasaría con la históricamente conflictiva frontera entre Irlanda del Norte (una de las cuatro naciones constitutivas del Reino Unido) y la independiente República de Irlanda? ¿Se establecería una frontera dura de la UE, dejando por supuesto al Reino Unido fuera del Mercado Único, escalando así las tensiones apaciguadas tras el Acuerdo de Viernes Santo? La salvaguarda dicta que, si tras exceder el periodo transitorio no se ha llegado a un acuerdo sobre la cuestión fronteriza, el Reino Unido permanecería bajo la estructura comercial de la UE hasta encontrar una solución. El objetivo de esta medida sería proteger a la República de Irlanda y sus intereses comerciales. Sin embargo, llega el momento de preguntarnos, ¿cuál es el verdadero origen de este conflicto? ¿por qué es tan importante salvaguardar los intereses de esta frontera?

En verde, la República de Irlanda, que permanecería en la Unión Europea. En gris, el Reino Unido.

El origen

En 1912 se aprobó, en una Irlanda todavía unida y bajo el poder de Westminster, el Home Rule, un autogobierno limitado para la nación. Sin embargo, unionistas (pro Reino Unido) y protestantes, por miedo a verse marginados en un país de mayoría católica, firmaron el Pacto de Ulster en el mismo año oponiéndose a esta medida, comprometiéndose incluso a usar la fuerza si fuese necesario. Así, de un bando se formó la Fuerza Voluntaria de Ulster, mientras que, del otro, los nacionalistas formaron los Voluntarios Irlandeses. La Guerra Civil, que parecía inminente, se vio en cambio sofocada por el estallido de la Primer Guerra Mundial. La aplicación del Home Rule se suspendería y las tensiones se reducirían, pero el conflicto no había hecho más que empezar.

En 1916 se produjo, bajo las órdenes de los Voluntarios Irlandeses, el Levantamiento de Pascua. Pese a que la rebelión fue calmada, la posición de los nacionalistas se radicalizó. De este modo, el Sinn Féin, el partido político nacionalista, cambió su discurso, buscando ya no solo una mayor autonomía, si no soberanía completa. Así, al mismo tiempo que en 1918 y de manera unilateral decide crear un Parlamento propio en Dublín y separarse del Reino Unido, los Voluntarios Irlandeses forman el Ejército Republicano Irlandés (IRA), comenzando las ofensivas contra las fuerzas británicas. Estallaba la Guerra Anglo-irlandesa.

Ejército Republicano Irlandés (IRA)

Siguiendo la Ley de Gobierno de Irlanda de 1920, que dividiría al país en dos jurisdicciones, Norte y Sur (división fronteriza que sería oficializada en 1925), se firmó en 1921 el Tratado Anglo-irlandés para poner fin a la guerra. Se crearía un Estado Libre Irlandés y la Irlanda del Norte tendría la posibilidad de permanecer en el Reino Unido si así lo pedía (y así ocurrió). Pese a la paz lograda, lo cierto es que las tensiones escalaron dentro del país, en las propias filas del Sinn Féin, entre aquellos contrarios al Tratado (principalmente por la cuestión de la división territorial) y aquellos que veían en él la solución final al conflicto. El IRA se convierte entonces en la fuerza opositora, negando todo poder británico en la isla y buscando la total reunificación. Comenzará entonces la Guerra Civil Irlandesa, que terminaría en 1923 con la derrota de los rebeldes. Sin embargo, el IRA no desapareció.

En definitiva, las fuerzas pro-Tratado vencieron en Irlanda del Sur, estableciendo el Estado Libre Irlandés que, en 1949, se convertiría finalmente en la actual República de Irlanda. Por otro lado, en Irlanda del Norte vencieron los intereses unionistas, permaneciendo la pequeña región como parte del Reino Unido. Surge aquí un conflicto que permaneció dormido, pero nunca sin dejar de latir: la lucha católica-protestante. Irlanda era un país mayoritariamente católico, mientras que Irlanda del Norte parece que se crea para dar una nación simpatizante unionista protestante a una minoría. De este modo, parece que las dificultades de Irlanda del Norte para integrar a la parte nacionalista-católica de su población ha sido una de las razones por la que el conflicto
escaló en diversos momentos desde entonces de la mano del IRA.

The Troubles

            Pese a los brotes periódicos de violencia fruto de las campañas del IRA, no fue hasta finales de los 60 que estalló el conflicto moderno de Irlanda del Norte. Bajo las siglas de Nicra (Asociación por los derechos civiles de Irlanda del Norte) se reúne por primera vez la minoría católica nacionalista norirlandesa. Comenzando en 1967 como una campaña pacífica para defender los derechos civiles vulnerados de los católicos, terminaron por provocar la violencia por el ala dura de los unionistas, que consideraban la Nicra una tapadera del IRA. La Batalla de Bogside (Agosto 1969), que provoca disturbios en dicho barrio nacionalista de la ciudad de Derry, se expande hasta Belfast y evidencia la relevancia del conflicto. Más de 1500 católicos pierden su casa, se acusa a la Policía Real de Ulster (RUC) de permitir la violencia y de incluso apoyar a los lealistas-unionistas, y las asociaciones dejan hueco a los grupos paramilitares como el IRA. Comienzan así tres décadas de conflicto conocido como “The Troubles”.

Treinta años más tarde, en 1998, el Acuerdo de Viernes Santo fue firmado en Belfast (Irlanda del Norte) por los gobiernos británico e irlandés para poner fin al conflicto en la región. Se logra un alto el fuego, pero seguirá habiendo violencia militar como fruto de venganzas internas.  El Acuerdo devuelve la autonomía a Irlanda del Norte y reparte el poder entre católicos y protestantes. Se forma un gobierno en 1999 con las cuatro fuerzas políticas más importantes (incluyendo el Sinn Féin), se forma un nuevo cuerpo policial que sustituirá al RUC, el PSNI, con una cuota mínima de católicos, y se establece un sistema de cooperación fronteriza entre las dos Irlandas, suavizando la división de 1925.

Batalla de Bogside

Con el nuevo siglo, el conflicto a nivel político perduró, llegando a obligar a unionistas y nacionalistas a compartir poder en 2007 como pretendía el Acuerdo, tratando de buscar la normalidad; y a nivel militar el IRA continuaba realizando ataques esporádicos, hasta quedar desmantelado por el gobierno británico en 2008. Pese a ello, surge el IRA 2012 en dicho año para unir a todos los grupos más importantes del IRA que consideraban que el Acuerdo no había logrado el objetivo principal: la reunificación de una Irlanda independiente.

¿La solución?

Como hemos podido ver, la cuestión fronteriza y nacionalista en la isla de Irlanda tiene un trasfondo histórico de más de un siglo. Un siglo de guerras, conflicto, batallas políticas e inestabilidad. Cuando por fin parecía que la situación se normalizaba y suavizaba, una nueva amenaza, aparentemente no relacionada con el drama histórico, pone en jaque la paz: el Brexit y la posibilidad de reinstaurar una frontera dura. Tras el fracaso de May, Johnson se encontró ante un reto y parece que por fin hay una solución sobre la mesa: ni el Reino Unido al completo ni Irlanda del Norte por separado permanecerán en la unión aduanera europea; sin embargo, cuando se transporten bienes de Gran Bretaña a Irlanda del Norte con previsiones de ser comercializados a la República de Irlanda, sí deberán pagarse los impuestos europeos y esos productos deberán cumplir los estándares correspondientes. Bien es cierto que, con el Brexit pospuesto hasta el 31 de enero, la “salvaguarda” sigue siendo una de las medidas más polémicas y es todavía muy pronto para saber si, finalmente, llegará a llevarse a cabo. Mientras tanto, solo nos queda especular y esperar que no enturbie una paz que costó más de cien años conseguir.

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