POLONIA, HUNGRÍA Y LA UE

POLONIA, HUNGRÍA Y LA UE

Polonia y Hungría son parte de la Unión Europea desde la ampliación de 2004. Ambos son parte del espacio Schengen desde 2007 y han mantenido su moneda nacional en vez de adoptar el euro. 

Durante los últimos años, han surgido numerosas polémicas entre estos dos países y la Unión Europea debido a la adopción de leyes a nivel nacional que podrían ir en contra de los valores de la UE. En 2018, el nivel de tensión se elevó hasta el punto de la activación del Artículo 7 contra estos países por parte de la Unión Europea. El Artículo 7 se formuló para proteger el Artículo 2, aquel que describe los principios de la Unión Europea: “La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías […]”. Aquellos países que no cumplan con los valores de la Unión pueden ser sometidos al proceso del Artículo 7 por el cuál pueden incluso llegar a perder su derecho al voto o ser privados de la financiación de la UE. El hecho que desencadenó la adopción de esta medida fue la aprobación de una serie de leyes a nivel nacional que limitaba la independencia del poder judicial, además de acciones contra ONGs y contra medios de comunicación independientes. El proceso no pudo continuar a la segunda fase ya que habría requerido de unanimidad en el Consejo y estos dos países se apoyaban mutuamente votando en contra.  

Más próximo en el tiempo, Hungría aprobó en junio de 2021 una ley que, según la Unión Europea, atenta contra los derechos de la comunidad LGTBI+ puesto que prohibe la “promoción” de la homosexualidad y el cambio del sexo con medidas como, por ejemplo, impedir que las películas en las que aparecen personajes gays o banderas arcoiris se emitan antes de las 22h o que los menores reciban charlas de educación sexual en las escuelas. Como respuesta, diecisiete miembros de la UE firmaron una declaración conjunta en la que condenaron la discriminación en base a la identidad y orientación sexual y Ursula von der Leyen calificó en una rueda de prensa a esta ley como “vergonzosa”. La mayor crítica vino del Primer Ministro de Holanda quién declaró que para él, Hungría ya no tiene cabida en la Unión Europea y que si no se dan cuenta de que son parte de esta comunidad de valores, donde no se puede discriminar contra nadie y todo el mundo debe sentirse libre, deben marcharse.

Polonia tampoco ha estado exenta de polémica. En marzo de 2021, su Primer Ministro presentó una consulta al Tribunal Constitucional para que este decidiera si la ley de la Unión Europea tiene primacía. La resolución de esta consulta se hizo pública a principios de octubre y determinó que la primacía la tiene la ley polaca. En concreto dictaminó que varios artículos de los tratados de la UE van en contra de la Constitución Polaca. El principio de primacía es uno de los principios fundamentales del Derecho de la Unión Europea y, aunque no aparece en ningún tratado, el Tribunal de Justicia Europeo lo consagró con la sentencia del caso Costa v. Enel. En esta sentencia se declaró que una vez aprobadas, las leyes de la UE se integran en los sistemas jurídicos de los estados miembros. Además, siempre que una norma nacional sea contraria a la ley de la UE, los tribunales deben aplicar la disposición europea. Por tanto, esta sentencia del Tribunal Constitucional de Polonia supone un gran problema ya que va en contra de los compromisos básicos que todo miembro de la Unión Europea debe cumplir. 

Como conclusión, Polonia y Hungría tienen una crisis abierta con la Unión Europea que no parece que vaya a tener una pronta solución. Las políticas internas de estos dos países reman en dirección opuesta a los valores y principios sobre los que la Unión Europea se sostiene. El pasado mes de noviembre, el TJUE asestó un golpe contra Hungría por su paquete legislativo en contra de la asistencia a migrantes y refugiados; y contra Polonia por permitir al ministro de justicia adscribir jueces a tribunales penales. Casi semanalmente surgen nuevos puntos de desacuerdo entre la Unión y estos dos países del este de Europa, que nos hacen preguntarnos si continuarán siendo miembros durante mucho más tiempo.

Los comentarios están cerrados.