La Metamorfosis de Kafka

Kafkiano, kafkiana      

 adjetivo   

 1. De Franz Kafka o relacionado con él y con su obra.

2. Que tiene el carácter trágicamente absurdo de las situaciones descritas por este escritor en sus obras.

Franz Kafka nació en Praga en el año 1883. A pesar de las enfermedades que le acontecieron en su vida, de la hostilidad que su familia manifestó hacia su vocación literaria, de sus cinco intentos de matrimonio frustrados y de su trabajo burócrata en una compañía de seguros, se dedicó intensamente a la literatura. Su obra, que ha llegado hasta nuestros días en contra de su voluntad, ya que le pidió a su íntimo amigo Max Brod que quemara todos los manuscritos tras su muerte, constituye una de las cumbres de la literatura alemana y entre las más influyentes e innovadoras de todo el siglo XX.

La Metamorfosis, 1915

La escritura de Kafka se caracteriza por una marcada síntesis de lo absurdo y la ironía, sin perder de vista una profunda vocación metafísica. En mayor o menor medida todas estas características se encuentran reflejadas en cada una de sus publicaciones. Empezando por su primera novela corta, Descripción de una lucha (1903 – 1904), a cuyo personaje sitúa en una lección de danza en Praga, posteriormente le traslada a Japón y se convierte en el epicentro de salvajes aventuras espirituales. 

Pero no fue hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial y el final de uno de sus múltiples noviazgos, que Kafka inició su etapa creativa más prolífica y redactó las obras más características y conocidas de su producción. En 1913 un editor accedió a publicar su primer libro, Meditaciones, con un estilo completamente innovador, dramático y melodioso, denotando una profunda inquietud espiritual. Un estilo que queda extrema y deliberadamente diferenciado del resto con su narración más conocida, La Metamorfosis (1915), donde su protagonista es un mediocre viajante de comercio, Gregorio Samsa; quien una mañana, al despertarse, descubre que se ha transformado en un enorme insecto, y que es narrado por Kafka con total normalidad pese a la monstruosidad de la situación.

El proceso, 1925

Este doble juego será una constante en la creación del autor, y en él reside en buena medida su singularidad y eficacia. La atmósfera que se describe en la obra resulta tan opresiva y característica del propio autor, que incluso la lengua común ha incorporado el adjetivo kafkiano para hacer referencia a situaciones particularmente absurdas y angustiosas. Los elementos fantásticos o absurdos, como la transformación en escarabajo del viajante de comercio Gregorio Samsa, evidencian la alienación del individuo e introducen en la realidad más cotidiana aquella distorsión que permite desvelar su propia y más profunda inconsistencia.

Casi contemporáneo sus publicaciones mencionadas anteriormente y escrito en una sola noche, Kafka publicó La condena (1913), reflejando su propia realidad paternofilial, en el narra el dilema de un padre viejo y aparentemente enfermo recobra de repente su vitalidad y autoridad opresiva para maldecir a su hijo, que tan sólo deseaba vivir su propia vida. Años después aparecerían impresos el cuento En la colonia penitenciaria (1919) y el conjunto de relatos Un médico rural (1919).

Todas las restantes obras de Kafka no serían publicadas hasta después de su muerte. De nuevo, títulos esenciales de su producción, como El proceso, su primera novela propiamente dicha, o El castillo, se hubiesen perdido para siempre de no haber incumplido Max Brod su orden de quemar los manuscritos. Sin ellas no se hubiesen podido llevar a cabo dramatizaciones, óperas y adaptaciones cinematográficas, desarrolladas en años posteriores a la muerte de Kafka, que han actualizado y mantenido en el tiempo el grueso de su legado literario.

Y es que cien años después de La metamorfosis, las múltiples interpretaciones trazadas desde los más variados puntos de vista (desde el enfoque existencialista al sociológico o psicoanalítico, pasando por las que parten del judaísmo o de la biografía del autor) siguen pareciendo reducciones o simplificaciones de una obra que, por su riqueza significativa, apenas tiene comparación en la literatura universal.

Esta entrada fue publicada en ArteCultura, Literatura. Guarda el enlace permanente.